El placer de navegar

| 31 diciembre, 2012 | 0 Comments

La pasión por el Mar es tan antigua como el Hombre. La mezcla de curiosidad y miedo le llevó a convertirlo en templo de Dioses y guarida de Monstruos en la más remota antigüedad. Pero desde que el ser humano ideó la forma de mantenerse a flote no ha parado de evolucionar en su afán por recorrerlo.

La historia de la expansión del hombre, de sus culturas, de sus hábitos, tradiciones, lenguaje y, en muchos casos su riqueza, va unida a su capacidad de recorrer las aguas y utilizar sus cursos y rutas para el descubrimiento, el comercio, la guerra… o el placer.

Navegar por placer, navegar por gusto, disfrutar de una puesta de sol donde el mar se junta con el cielo, en un horizonte tan grande que permite ver la curvatura de la tierra, forma parte de la ensoñación de todas las mentes humanas desde los principios de la historia: ¿quién no se ha imaginado alguna vez a Cleopatra viajando por el Nilo en su maravillosos palacio flotante recubierto de oro rumbo a Filae? Quizás ese viaje pueda ser considerado el primer gran crucero de lujo de la historia:  una luna de miel para la reina  y el César de Roma, victoriosos, en un barco de mas de 90 metros en cuya cubierta había un jardín, un paseo con columnas, una enorme salón de comidas y capillas para sus dioses.

La Odisea de Ulises en su vuelta a Ítaca tras la guerra de Troya, la expansión de los vikingos que llegaron en barco hasta París navegando por el Sena, los Viajes de Gulliver, los de Marco Polo, Cristobal Colón, Moby Dick, el Titanic, Piratas del Caribe… sean historia, literatura o cine, nuestra fantasía se llena desde niños con historias de barcos que surcan los mares en viajes fantásticos hacia lugares más allá de nuestra imaginación.

Aunque algunos piensen que los cruceros son un invento moderno, la verdad es que los romanos ya hacían cruceros por el Mediterráneo recorriendo sus islas: Capri, Ischia y se sabe que culturas como los fenicios, hacían viajes de placer hasta las Islas Cíes de Galicia y saltándonos unos siglos, los ricos mercantes holandeses del siglo XVI disfrutaban de cruceros por el mar del Norte, los Medicis de Florencia y los Dogi de Venecia solían celebrar cruceros por el mar Tirreno y Adriático respectivamente.

Marga G.-Chas Ocaña

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Category: Curiosidades cruceros

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